sábado, 28 de noviembre de 2009

“El hombre de Clarín en el gobierno K fue Alberto Fernández”

Entrevista al ex periodista de Clarín Pablo Llonto, autor de “La noble Ernestina”.

En 1994, el diario le prohibió la entrada a la redacción. Lo echaron en 1999. Aunque hubo dos juicios resueltos a su favor, Clarín llevó el caso a la Corte Suprema menemista y Llonto jamás recibió la indemnización por despido.


Abogado y periodista, Pablo Llonto trabajó en el diario Clarín y la revista Somos, entre otros. Sentado en el bar de Comodoro Py, luego de asistir a una audiencia prolongada, habla de dos temas que conoce de cerca: Clarín, el Estado y Papel Prensa.
Clarín, La Nación y La Razón nunca pagaron por Papel Prensa sino que el Estado terminó financiando esa operación con un subsidio del banco Interamericano de Desarrollo, ¿es así?
Se supone que la plata se pagó. Que ese préstamo Clarín lo devolvió. Y lo dice Papel Prensa. Está todo oscuro y hay una falta de información enorme. Por eso estamos tratando de abrir una causa… A la familia Graiver la secuestraron, le sacaron los bienes, los obligaron a vender Papel Prensa. Es una empresa mal nacida. Sería bueno que la Justicia lo investigue y tiene que tener un punto de contacto con los delitos de lesa humanidad. Porque sino el delito ya prescribió y no hay juez que investigue.
¿Es verdad que Clarín les hace descuentos especiales a algunos diarios con respecto a la venta del papel?
Eso es lo que supuestamente dice este Gobierno que hay que investigar y tiene razón. No se aprobaron las cuentas de Papel Prensa porque hay que investigarlas, seguro que va a haber cosas raras. Uno solo de los que hablaron fue José Pirillo y cuenta la experiencia de un año y habla de cómo jodían a la empresa y hacían esas triquiñuelas para seguir dominando. Pirillo les preguntaba cómo iban a dar facilidades. Clarín le decía: “cállate la boca, acá aparte de hacer negocios, hacemos operaciones políticas aunque cueste plata”. Obviamente no lo decía así, pero quedaba claro. En la época del alfonsinismo y menemismo el representante del Estado no decía nada, por eso ahora la parte buena de esta historia es que, después de 35 años, el representante deja de ser un forro de Clarín y La Nación. Ahora, el gran ladrón de esta etapa tiene nombre y apellido y se llama Alberto Fernández, que era el representante del Estado. Está cada vez más claro que el hombre de Clarín en el Gobierno era (Alberto) Fernández.


En la entrevista que Llonto dio en el bar de los tribunales de Comodoro Py, analiza la importancia de Papel Prensa y los planes del Gobierno.
¿Por qué Papel Prensa fue tan tentadora en su momento?
Primero porque se importaba papel. Hoy el negocio no es tan complicado y restringido como en aquella época. Por eso cuando se habla de cómo (Juan Domingo) Perón lo reguló, lo administró y lo usó como arma política para intentar tener a los diarios a su favor uno comprende la importancia que tenía el papel en aquella época. También la tenía en el ’76, era muy caro importar papel y hacía falta una fábrica nacional. Para el Estado era una cuestión importante. El Estado se metió en la fábrica de papel y con eso Clarín y La Nación tuvieron que callarse muchas cosas. Los medios callaron fundamentalmente porque estaban totalmente de acuerdo con lo que decía la dictadura y creo que si no hubiera existido Papel Prensa la actitud de los medios hubiera sido exactamente la misma. Me parece que lo del papel era parte de esta cuestión de Estado industrial. Lo generaron y, desde el punto de vista político- económico, no está tan mal. Acá, la mancha de sangre es como se lo sacaron a Graiver. Ahí está el delito.
¿Cree que el Gobierno tiene un plan para estatizar Papel Prensa?
No creo que tenga un plan. Si me preguntás a mí, estoy de acuerdo (en estatizarlo). Es necesario que, en la actividad privada que se chantajea, el Estado se meta. Clarín los tiene agarrados a todos por el tema del papel, porque utilizaron el método de dar adelantos. Muchas empresas que necesitaban el papel te cuentan: Papel Prensa da papel, entonces te dice “¿Cuánto necesitás?”, ellos dicen “tanto, pero no tengo para pagar”, “no importa, lo documentamos y te llevas el papel”. Entonces quedás agarrado, y Clarín los tenía agarrados.

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