Un repaso por los principales sucesos ocurridos en la compra y adjudicaciones de Papel Prensa. La dictadura como constante.
Las diferentes dictaduras militares fueron el hilo conductor que más definió la historia de Papel Prensa. Si bien la intermediación de Estado estos negocios se inició en 1950 durante el primer mandato de Juan Domingo Perón, no fue hasta agosto de 1969 que se creó el prototipo empresarial que derivaría en lo que hoy conocemos como Papel Prensa. Se trató del Fondo para el Desarrollo de la Producción de Papel y Celulosa, entidad creada por un decreto del entonces presidente de facto Juan Carlos Onganía. Se fijó un impuesto del 10% para las importaciones de papel, a modo de inversión a largo plazo que acabó beneficiando, finalmente, a unos pocos medios. Dicho porcentaje se mantuvo a lo largo de toda la década siguiente.
Ya en 1971 fue Alejandro Agustín Lanusse, otro presidente golpista, quien vendió la empresa a un grupo inversor compuesto por César Civita (editorial Abril), César Doretti y Luis Alberto Rey. Solamente un año más tarde, Rey tenía control sobre el 80% de la empresa y comenzó a ser señalado como testaferro de David Graiver, presunto “banquero de Montoneros”.
Sin embargo, la historia dio un nuevo vuelco cuando Graiver falleció durante un sospechoso accidente aéreo en 1976. La viuda, su hermano y su padre habrían sido forzados a realizar la transferencia de Papel Prensa a los dueños de los principales diarios del país. En la reunión se encontraban presentes Bartolomé Luis Mitre (La Nación), Patricio Peralta Ramos (La Razón) y Héctor Magnetto (Clarín). Poco tiempo después de que los Graiver realizaran el traspaso a los tres grandes diarios de la época, el entonces general Camps, en plena dictadura de Jorge Rafael Videla, encabezó un operativo que detuvo a todos los miembros de la familia Graiver e intervino sus bienes.
Una vez que los grandes medios se aseguraron el control de la empresa, el tema se acalló por muchos años. En 1986, el titular de la Fiscalía Nacional de Investigaciones Administrativas, Ricardo Molinas, abrió una investigación sobre la empresa. Comprobó que su valor ascendía a 250 millones de pesos de ese momento, mientras que, en 1977, Clarín, La Nación y La Razón, lo habían comprado a tan solo ocho millones. En su libro “Detrás del Espejo”, Molinas aseguró que “Papel Prensa es uno de los casos de corrupción más graves de la historia argentina”.
Mientras que los actuales representantes de los medios gráficos en Papel Prensa son desde hace años Héctor Magnetto, CEO de Clarín, y Julio César Saguier, de La Nación, por el lado de los representantes estatales, hasta la época de Menem se desempeñaron como representantes Alejandro Mac Farlane y el dirigente cordobés Luis Juez. Ya en la época de Néstor Kirchner, el Ejecutivo eligió a Dante Divena y Norma Rosende. En 2006 fueron reemplazados por Juan Drucker y Carlos Mauricio Mazzón. Un año más tarde, tras un decreto firmado el 13 de julio, la representación del Estado estuvo a cargo del entonces Jefe de Gabinete, Alberto Fernández. Durante este año, el tema de Papel Prensa regresó con un pequeño escándalo. Carlos Collasso denunció al secretario de comercio Guillermo Moreno de haber amenazado a los dueños de Papel Prensa durante una reunión ocurrida en julio de este año.

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